Estar mal también está bien.
La idea de escribir un blog surgió debido al exceso de positividad irresponsable que hay a mi alrededor. El bienestar se ha convertido en una nueva “ola” maligna. La manera en que afrontamos situaciones difíciles suelen venir aconsejadas por otros o por nosotros mismos por frases como "no pasa nada," "sé resiliente," o "solo cambia el enfoque. Todo indicaría que sentirnos mal es un error que debe corregirse rápidamente, como si no hubiera espacio para la tristeza, el enojo, o la duda.
La solución que ahora se ofrece a todo el mundo es "positividad a toda costa," que, más que alivio, a mi me deja una sensación de vacío. Es como si el verdadero autoconocimiento se hubiera vuelto un enemigo público número uno.
El positivismo tóxico que colectivamente hemos puesto de moda intenta que los humanos eliminemos de nuestra vida la preocupación real por nosotros mismos. Si acaso atisbamos a sentirnos mal, hay que cambiar el enfoque de esa verdad que nos grita nuestro interior, ¡no vayas a profundidad! allí abajo puede haber un tiburón que te destrozará, el autoconocimiento es un enemigo real en nuestros tiempos.
Este primer escrito tenía como sujeto a mi gata, que tuvo que partir antes de tiempo por una extraña enfermedad que la estaba dejando en los huesos. Pronto contaré la historia de una maestra peluda que me enseñó mucho sobre la complejidad del amor y la pérdida. Su partida, antes de tiempo y en circunstancias duras, me mostró lo importante que es vivir cada emoción sin tratar de suavizarla. A veces, la tristeza tiene su propio valor, y también se merece un lugar en nuestra vida.
Hagamos frente a nuestro enemigo público número uno, la recompensa puede ser saber más de nosotros mismos y dejar de perseguir una felicidad imaginaria que nos atrapa en un blucle de ansiedad y que acabará con nuestra paz mental. Recordemos que ser un ser humano es ser vulnerable, y que en esas vulnerabilidades, quizás, se encuentra el verdadero bienestar.


Saludos gran amiga. Felicidades, me encanta tu idea. Abrazo.
ResponderEliminar